Muchas veces nos damos cuenta que nada más iniciar una competición nos falta cierta concentración o focalización en la misma, nos sentimos que no estamos metidos dentro del partido y que las acciones van transcurriendo sin ser realmente “conscientes” de lo que está pasando. ¿Os ha pasado? ¿Habéis tenido esa sensación en alguna ocasión?
En muchas ocasiones vemos a deportistas mediáticos con sus grandes cascos de música llegando al estadio, haciendo unos estiramientos concretos o simplemente pisando con la pierna derecha el campo tres veces, ¿es realmente útil o son simples supersticiones? Si bien es verdad que en ocasiones son supersticiones, la mayoría de veces son pequeñas conductas que ayudan a focalizar la atención en la actividad que vamos a realizar. La concentración precompetición tiene dos factores clave. El primero es el nivel de activación, que es el nivel de estrés o nervios que nos provoca la competición, y el segundo la atención, que consiste en lo conscientes que somos de las tareas que vamos a realizar.
La clave para entrar en una competición es equilibrar el nivel de activación con el nivel de atención a través de estímulos adecuados y así llegar a la hora competitiva bien concentrado. Por el contrario si la activación es muy baja empezaremos la competición relajados, distraídos o confiados; y si por el contrario es muy alta y no trabajamos una adecuada atención empezaremos la competición estresados, bloqueados o “pasados de vueltas”, ambas situaciones tendrán un resultado negativo en la competición.
¿Qué podemos hacer para concentrarnos? Hay una gran variedad de técnicas de concentración, como es “hablarnos a nosotros mismos” con frases que nos indiquen que conductas tenemos que realizar, tener rutinas precompetición y respetarlas, o realizar ejercicios de visualización de la competición. ¿Realizáis alguna rutina precompetición? ¿Os interesa alguna en concreto?

