Hemos hablado en otras entradas de la motivación,  aquello que nos impulsa a realizar diferentes acciones una o varias veces para poder lograr un objetivo, por tanto podemos decir que la motivación es un elemento fundamental en el deporte y en la vida, y sabemos que la falta de la misma puede llevarnos a rendir por debajo de nuestras posibilidades. Pero ¿Y el exceso de motivación? ¿Es positivo o perjudicial?

La respuesta es que un exceso es perjudicial, un exceso de motivación o una motivación mal focalizada puede llevarnos a romper el equilibro que permite que logremos los objetivos. Tener un exceso de empuje nos puede llevar a que aparezcan un gran número de ideas y proyectos que no nos dejen concretar y centrarnos en un objetivo, al final tener un exceso de prioridades puede desencadenar en no tener ninguna al final. El hecho de tener entrenamientos, competiciones, reuniones, proyectos dentro y fuera del deporte, nos puede provocar que no consigamos ser objetivos y que no seamos capaces de priorizar y ordenar las tareas por importancia impulsándonos a querer realizar diversas cosas a la vez, siendo el resultado una respuesta de estrés que nos provoque falta de atención, mal humor, frustración, bajo rendimiento.

¿Qué podemos hacer para evitarlo? ¿Cómo podemos enfocar esa motivación? En primer lugar, puedes crear una lista con tus objetivos e identificar y focalizar en los que nos parezcan más importantes. En segundo lugar, identifica lo que eres capaz de hacer y si esto puede ayudar a cumplir tus objetivos. Por último, puede ser positivo compartir tus ideas y objetivos para ver como priorizarlos. ¿Y vosotros, que estrategia seguís? ¿Cómo focalizáis vuestra motivación?