Es una imagen bastante habitual y común ver, antes de empezar las competiciones de distintas disciplinas deportivas, a los participantes llegar con los cascos puestos escuchando música. ¿Cuál es el motivo? ¿En qué influye o puede influir escuchar música en el rendimiento deportivo?

Por un lado, está la variable de la concentración: Llegar a un partido o a una competición, escuchando música, es un factor en el que podemos focalizar la atención y dejar de atender a otros estímulos que pueden distraernos: Contrarios, personas que acuden a ver la competición…
Además, puede formar parte de una rutina, práctica útil para evitar distracciones y para establecer pautas de comportamientos óptimos para cada deportista (Balagué, 1997). Por ejemplo: Escuchar siempre la misma lista de reproducción al subir al coche camino a la competición, o dejar una canción en concreto para el final del calentamiento.

Por otro lado, entendemos que también interviene en la motivación. Esta variable influye de manera directa en el rendimiento deportivo puesto que está estrechamente ligada a la activación: proceso que inicia la conducta motivada e influye en la intensidad y persistencia de la acción.


Diversos estudios ponen de manifiesto que la música es un recurso muy bueno para regular las emociones, puesto que modifica la valencia emocional (positiva, negativa) como, como ya hemos dicho anteriormente, el nivel de activación (Tenenbaum, Reeder, Davis, Herman, & Hutchinson, 2011). Debemos tener en cuenta que, más que la música en sí, el factor importante es la interpretación que hacemos nosotros mismos de la música: Si la interpretación y la vivencia en relación a la canción son positivas, probablemente se produzcan mejoras en el rendimiento deportivo (Karageorghis & Loizou, 2007) por lo que las canciones que puedan produciros estas mejoras posiblemente sean canciones distintas para cada uno de nosotros.

Y a vosotros, ¿qué música o canciones os funcionan en pre-competición?

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